febrero 25, 2024
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QUERÉTARO… OH QUERÉTARO!

By on abril 14, 2022 0 933 Views

“El saldo es 26 personas que requieren atención médica hospitalaria, de esos 26, tres ya fueron dados de alta. De los 23 aún hospitalizados, tres se encuentran graves, 10 delicados y los 10 restantes sin gravedad.”

  • Mauricio Kuri Gobernador de Querétaro.

Amor de mis amores, pasión de mis pasiones, que no sea más grande mi anhelo, más ferviente mi deseo de ver tu nombre sobre la cúspide de una vana victoria, pues más allá de la honra y más allá de la gloria están mis adversarios y más allá del gane está el pierde, que en cada batalla no pasa del derrame de sangre, en cada pelea que no pase del perder a un alma empeñada en soñar por sus aficiones. Inerte es aquella mente, aquellos que no ven más allá de un equipo, que no sienten después de quebrantar tal código ético, tal estándar moral, al igual que insensibles son los ojos que presencian al odio que prioriza sus acciones, justificando tales llantos por una sola afición.

Sábado 5 de marzo del 2022 sucede lo increíble, evento inolvidable, mancha que no se borrará ni con el pasar de los años, pues nuestras acciones son las que dejan marca en la historia, para bien o para mal, tan mínima o exagerada. Un estadio inundado de pánico y temor, una escena trágicamente descontrolada. La causa fue el enfrentamiento entre los equipos de futbol Atlas y Querétaro, tras el debate sobre una porra para “fortalecer y animar” a los equipos ya mencionados, la pasión y afición sobrepasó los límites, cientos de personas rompiendo su cordura hasta llegar a los extremos más inimaginables, un equipo contra otro, siendo lo más importante el color de sus playeras. Todo tipo de personas corriendo por el campo antes verde, heridos suplicando la piedad que merecen, escondidos quienes no pudieron salir, emociones encontradas y solo puedes quitar de ti esos colores por los que ibas. Egoístas los impulsos para arrebatar a aquellos su bienestar, porque en la guerra no importa ni edad, ni género, creencias o nacionalidad, ni siendo una sola nación se ama a quienes somos, aun estando en paz las divisiones y diferencias se marcan como si fuésemos perfectos desconocidos.

No puede faltar la humanidad en mí, pero no todos propugnamos lo ideal, algunos otros sentimos el dolor de quienes lloran e imploran que la rabia se termine, aunque sea por un momento.  Será una herida eterna para el futbol mexicano y un dolor interminable para los que vivieron tal impotencia, podrán los medios minimizar el problema cuanto quieran, más la verdad todos la sabrán, será un acto de inmersión, pero todo suele salir a flote y sobre la frente cada uno el puesto que se ocupó aquel día, ni una sola autoridad se salva de ser juzgada, tendrán presente el peso de sus acciones, contradiciendo su código profesional y traicionando indignamente su puesto y título ante y para la sociedad, servir era su obligación, pero siguen fallando ante los ojos de todos (al parecer los oficiales encargados del “orden” fueron cómplices aquel día al permitir que los contrarios tuviesen contacto abriendo las rejas que los dividían, permitiendo el encuentro de unos con otros) y como consecuencia un brutal enfrentamiento que derramó sangre, niños y adultos heridos, graves lesiones y enormes heridas, lastimaron a quienes no les pasaba por la mente si quiera cerrar un puño, mucho menos tomar un arma, provocaron el arriesgar familias.

Y no es suficiente para visualizarte dentro de ese bloque de descontrol total, lo que parecía un solo partido de futbol, un solo momento de alegría y distracción cambió, lo que antes era emoción, euforia y felicidad por el deporte ahora es solo un recuerdo más en este historial de decepciones.

Se colocaron cruces y fotos en nombre de los afectados aquella tarde. La sanción para el estadio será estar vetado durante un año, al igual que el equipo de la casa (Querétaro) deberá pagar una multa de dinero.

Solamente otra marca en la historia, otro miedo y otra injusticia para todos, capitulo trágico y nada más que la dignidad extraviada de quienes en sus manos reposa toda culpa, todo cargo, pues nadie tiene las palabras correctas o exactas, está incompleta la descripción para esta hazaña de inhumanidad. Solo queda dar silencio por los inocentes, pero gritar para quienes no tienen el derecho de vivir despejados de sus actos, ni escondidos de la consecuencia que debería arroparlos.

  • Esquivel Roa Karol María    20-030-2022